Según va creciendo la lista de presidenciables, la decepción y el asombro ganan espacio. La decepción se refleja en el avasallante nivel de mediocridad de los políticos o aspirantes a políticos que nos quieren gobernar, y el asombro en la desoladora evidencia de que seguimos por la senda del populismo más folclórico de Iberoamérica.
No…
