En esas raras ocasiones en que la pantalla de cualquiera de nuestros dispositivos electrónicos se oscurece, cuando finalmente hemos hecho aquella pausa que nos devuelve un momento a la realidad, aparece en el espejo negro nuestro rostro desdibujado, envuelto en sombras. Eso es lo que somos desde hace tiempo: siluetas humanas atrapadas en un aparato…
